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Aromatograma

Puesta a punto en 1970 por Girault, Bourgeon y Valnet, se trata de una técnica de diagnóstico que permite determinar la sensibilidad de los microorganismos patógenos ante diferentes aceites esenciales, para ser utilizados luego terapéuticamente. Es equivalente por lo tanto a un antibiograma.

La técnica, por lo tanto es cultivar las bacterias en un medio apropiado, en el que se colocarán discos de papel de filtro embebidos en las distintas esencias.

Se observa al cabo de cierto tiempo la aparición de halos de inhibición de diferente medida, que corresponden a la destrucción del cultivo por difusión de la sustancia (no son halos de inhibición de desarrollo).

Aunque este tipo de análisis se ha desarrollado notablemente en Francia en los últimos diez años, sus antecedentes son numerosos. Ya en el siglo pasado Koch había estudiado la acción bactericida de la terebentina, Chamberland la de las esencias de orégano, canela y clavo; Bertrand y Forme la de la melaleuca viridiflora, etc..

Sin embargo el aromatograma es algo más que todo esto como parece sugerirlo el trabajo de los miembros de la Sociedad Francesa de Fitoaromaterapia. Podría suponerse que los aceites esenciales actúan a nivel antiséptico o antibiótico, pero, cómo explicar entonces el hecho, de que de los aceites esenciales seleccionados tras el aromatograma de un diabético latente fuesen precisamente los que poseían acción antidiabética y que el paciente tras recibirlos como terapéutica se curase a la vez de su infección y de su prediabetes?

Cómo explicar la mejoría de toda una sintomatología paralela (pero no secundaria a la infección) al tratar al enfermo con los aceites esenciales seleccionados mediante el aromatograma?

El aromatograma puede permitir a la vez establecer el tratamiento antiinfeccioso y el tratamiento de terreno apropiados. Pero hay que tener en cuenta que estas acciones no deben ser contradictorias. Así por ejemplo, si el paciente debe ser medicado con aceite de orégano, pero se encuentra en estado de vagotonía, este aceite puede agravarlo. Se trata en resumen de tratar enfermos, no enfermedades.

Otra conclusión importante es que los aceites no presentan problemas de resistencia. Las técnicas desarrolladas analizan 36 aceites que pueden ser estandarizados para realizar aromatogramas.

La función del profesional farmacéutico es primordial como proveedor y asesor de estos elementos.

Propiedades Generales

Es frecuente ahora acceder a aceites esenciales fraccionados en aerosoles. En ésta presenación son potentes antimicrobianos las esencias de limón, tomillo, naranja, bergamota, enebro y clavo de olor, de modo especial frente al bacilo tífico y al estafilococo. Se ha demostrado que la esencia de tomillo tiene un poder antiséptico y antiparasitario superior al del agua oxigenada, al fenol o al Permanganato potásico.

Las esencias más empleadas debido a su poder antiséptico son:

  • eucalipto
  • clavo, utilizado en cirugía dental como antiséptico y cicatrizante
  • tomillo, gran antiséptico gracias al timol que contiene
  • ajo, preventivo en epidemias de gripe
  • sándalo, sobre todo en la desinfección de las vías urinarias
  • limón, cuyos vapores neutralizan el bacilo del meningococo en 15 minutos
  • canela
  • menta
  • lavanda
  • etc.

También poseen propiedades antiparasitarias las esencias de lavanda, geranio, orégano.

Ciertos aceites esenciales tienen, asimismo, propiedades antineurálgicas y antirreumáticas. Actúan a nivel local, mediante ungüentos, linimentos o compresas, aunque su difusión a través de la piel hace pensar que también actúan de modo general sobre órganos más profundos.

El romero favorece la producción biliar, siendo también útiles en este sentido las esencias de lavanda, menta, salvia, tomillo.

Se evita la formación de cálculos biliares o urinarios con las de ajo, limón, nuez moscada, cebolla.

Son vermífugas el ajo, manzanilla, limón, tomillo, cebolla, canela.

Regularizan la menstruación la valeriana, albahaca, canela, comino, lavanda, melisa, menta, tomillo, etc..

En cuanto a la presión arterial, la suben el romero, la salvia y el tomillo, y la bajan las esencias de lavanda, mejorana, ajo.

Son antidiabéticas las esencias de eucalipto, cebolla y geranio.

Es objeto de estudio en la actualidad su acción frente a los virus y los procesos cancerosos, augurándose muy buenas perspectivas.